CRITERIOS DE ADMISIÓN UNIDAD DE CUIDADO INTENSIVO (UCI) PEDIÁTRICO
Y NEONATAL
 
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CÓMO SOSPECHAR LA INFECCIÓN NOSOCOMIAL
Tracto Respiratorio La neumonía nosocomial se define como la infección aguda del tracto respiratorio bajo que se produce después de 48 – 72 horas de haber ingresado a un hospital o hasta 48 horas después de egreso de éste. De modo clásico han sido descritos los criterios de Johanson que son: fiebre, leucocitosis, secreción purulenta, aparición de infiltrados nuevos en las radiografías de tórax. Se deben realizar 3 hemocultivos durante las primeras 48 horas de sospecha de la neumonía. Los cultivos de aspirado traqueal se han utilizado para el diagnóstico de neumonía, pero tiene una especificidad del 14%; a diferencia de las muestras tomadas por broncoscopio cuya sensibilidad llega al 60-95%. Se debe aplicar tratamiento antimicrobiano dependiendo de la historia clínica, antecedentes epidemiológicos, área y tiempo de hospitalización, severidad de la enfermedad subyacente y datos sobre los patógenos nosocomiales más frecuentes 

Infecciones Relacionadas al Uso de Catéteres Vasculares La presencia de fiebre >38,5 °C más cultivo positivo de catéter hace sospechar la presencia de bacteremia nosocomial por catéter. El método más aplicado para hacer diagnóstico de infección nosocomial en catéter, es el método descrito por Maki: se debe cortar 4,5 cm. de la porción distal del catéter y sembrar por rodamiento sobre la caja de cultivo; se considera positivo cuando el crecimiento obtenido es de más de 15 UFC. El catéter debe permanecer colocado el menor tiempo posible. Los catéteres periféricos deben cambiarse cada 48 – 72 horas y los centrales deben evaluarse a las 72- 96 horas, siempre y cuando no existan signos inflamatorios locales, pues estos obligan a cambiar el catéter de inmediato, sin importar cuanto tiempo lleve colocado.

Tracto Urinario
La infección urinaria nosocomial es considerada como la presencia de bacterias en orina, en un tiempo mayor o igual a 72 horas después del ingreso al hospital. Se asume que la bacteriuria debe ser significativa (ver capítulo de infección urinaria). Se debe tomar una muestra de orina para realizar uroanálisis, Gram de orina sin centrifugar y urocultivo con recuento de colonias. Se estima que más del 70% de las infecciones urinarias nosocomiales en niños, están relacionadas con el uso de sondas vesicales, mientras que un pequeño porcentaje se debe a manipulación quirúrgica o instrumental de la vía urinaria. Pueden no existir síntomas localizados en el tracto urinario y en pacientes debilitados se puede presentar en ausencia de fiebre, sin dolor suprapúbico y/o en flancos. Esto unido a la presencia de catéter vesical, hacen que otros síntomas como la disuria o la urgencia miccional no sean advertidas.  Los exámenes paraclínicos utilizados como criterio diagnóstico de la infección nosocomial son: uroanálisis patológico (piuria, bacteriuria, nitritos positivos, etc.) y urocultivo positivo con la presencia de uno o más gérmenes patógenos. Un recuento de 105 UFC/ml en muestra de micción espontánea o 104 UFC/ml en orina obtenida por cateterismo vesical o cualquier recuento en espécimen tomado por punción suprapúbica se considera como positivo. El tratamiento de la infección de vías urinarias nosocomial es similar al de la infección adquirida en la comunidad; es aconsejable retirar la sonda vesical. Si el paciente presenta candiduria causada por el tratamiento repetido de antibiótico, ésta no debe necesariamente tratarse pues revierte con la retirada del catéter si es asintomática. Si se presenta cistitis (en casos con sintomatología local o sistémica), se debe usar Anfotericina B en dosis de 1 mg/Kg./día (dosis acumulativa hasta 15-20 mg/Kg.) o Fluconazol 3-6 mg/Kg./día por siete días.

Infección de Herida Quirúrgica
El riesgo de infección de la herida quirúrgica depende de varios factores como son: localización de la herida, magnitud del procedimiento quirúrgico y si se ha incidido o no una víscera hueca. Existen tres tipos de heridas quirúrgicas: – Herida Limpia: es la herida no traumática, no infectada en la que no hay penetración de los sistemas digestivos, genitourinario o cavidad oro-faríngea. – Herida Limpia-Contaminada: Es la intervención quirúrgica en la que se penetra en el aparato respiratorio, digestivo o genito-urinario sin contaminación inusual o que drenan mecánicamente. – Herida Sucia: Incluye las heridas traumáticas de más de 4 horas de evolución y aquéllas que implican infección clínica o vísceras perforadas. La decisión de administrar antibióticos profilácticos se basa en el riesgo de infección de la herida, para lo cual es indispensable la clasificación de las heridas. En el caso de las heridas limpias es recomendado el uso de antibióticos profilácticos en dosis única; el más usado es la cefazolina. En las cirugías limpias contaminadas, se aplica el antibiótico dependiendo del sitio anatómico y los gérmenes patógenos presentes. En las heridas contaminadas está siempre indicado el uso de antibióticos preoperatorios; que se continúan en forma terapéutica por un periodo más largo que el profiláctico y deben seleccionarse de acuerdo a la patología presente y al lugar anatómico implicado.