INTOXICACIONES EN PEDIATRÍA

Evaluación clínica La aplicación de la escala de Glasgow es poco útil en el paciente con coma tóxico agudo, por haber sido diseñada para evaluar el pronóstico del paciente con Trauma  craneoencefálico. Se prefiere utilizar la clasificación clínica de la intensidad del paciente en coma tóxico-metabólico por la Escala de Reed’s así:
Grado I: Coma Superficial, con respuesta positiva al dolor. Reflejos osteotendinosos profundos normales. No hay depresión respiratoria ni hipotensión.
Grado II: No hay respuesta a los estímulos dolorosos. La mayoría de los reflejos osteotendinosos están normales. No hay depresión respiratoria ni hipotensión.
Grado III: No hay respuesta a los estímulos dolorosos. La mayoría de los reflejos están deprimidos, la respiración y la presión arterial están ligeramente deprimidas.
Grado IV: No hay respuesta a los estímulos dolorosos. La mayoría de reflejos están deprimidos o ausentes. La frecuencia respiratoria es menor a 8 por minuto y/o la presión arterial sistólica está disminuida (menor de 85 mm de Hg en adolescentes). Los grados III y IV deberán tratarse en UCIP.
Ayudas diagnósticas en el coma toxico: Glicemia, cuadro hemático, pruebas de función renal, gases arteriales, electrolitos, niveles de neurotóxicos (Anticonvulsivantes, benzodiazepinas, barbitúricos, opioides, aspirina entre otros).
Complicaciones en el paciente en coma tóxico: Depresión, paro respiratorio y colapso cardiovascular, Edema pulmonar, Acidosis metabólica, desequilibrios hidroelectrolíticos y la broncoaspiración.
SÍNDROME ANTICOLINÉRGICO: Llamado así por el bloqueo de los receptores de acetilcolina a nivel del sistema nervioso central y periférico, se incluyen todas las sustancias que tienen esta propiedad, se dividen en:
Centrales: Agitación, irritabilidad, confusión, delirio, hiperpirexia, movimientos estereotipados, hiperreflexia, convulsiones y coma. Se incluyen también los de tipo cardiovascular como taquicardia, arritmias e hipotensión.
Periféricas: Midriasis, sequedad de piel y mucosas, rubicundez, distensión abdominal, retención urinaria. Entre los principales agentes causales de este síndrome tenemos: – Atropina: Inicialmente excitación intensa y luego depresión del SNC, característicamente hay midriasis paralítica, delirios audiovisuales e hipertonía generalizada.  – Escopolamina: Principal vía de administración la oral. La fase excitatoria puede ser muy leve o estar ausente pero la depresora es muy marcada y es característica la presencia de somnolencia, desorientación temporo-espacial, amnesia anterógrada. – Antidepresivos tricíclicos (ATC): Adicionalmente presentan síntomas relacionados con su actividad simpaticomimética indirecta, y especialmente la cardiotoxicidad, bradipnea e hipotensión marcada. – Otras sustancias incluidas son: Antihistamínicos de primera generación, fármacos
antiparkinsonianos y fenotiazinas.
Ayudas de laboratorio: Glicemia, cuadro hemático, pruebas de función renal, gases arteriales, en casos de ingestión de ATC es necesario un electrocardiograma.
SÍNDROME COLINÉRGICO: Es producido por los plaguicidas tipo organofosforados y carbamatos, inhibidores de la acetilcolinesterasa. Clasificación: a. Síndrome muscarínico: Sigla “DUMBLES” por diarrea, relajación del esfínter urinario, miosis, broncorrea-broncoespasmo, lagrimación, emesis, sialorrea, además sudoración profusa. b. Síndrome nicotínico: Midriasis, mialgias, calambres, fasciculaciones musculares e hipertensión arterial. c. Síndrome neurológico: Ansiedad, ataxia, confusión mental, retardo en la respuesta a estímulos, convulsiones, colapso, depresión cardiorrespiratoria y coma.